
EL 26 de julio de 1942 dejaba de existir el escritor, periodista, dramaturgo e inventor Roberto Arlt. Criticado por Borges por lo rudimentario de su estilo literario, actualmente es considerado como el primer escritor moderno de la literatura argentina.
Sesenta y seis años pasaron desde que sus ojos se cerraron definitivamente. Su corazón se detuvo súbitamente dejando a la literatura argentina sin uno de sus hijos pródigos, pero rebelde.
Roberto Godofredo Chistophersen Arlt, nació en la Buenos Aires de principio del siglo XX, hijo de una pareja de inmigrantes: su padre prusiano, su madre italiana.
Precisar el día de su nacimiento es el primer laberinto al que nos invita este escritor: si bien su partida de nacimiento dice 26 de abril de 1900 su llegada al mundo se produjo el 2 de ese mismo mes, es decir 24 días antes. Sin embargo, a causa de su misticismo Arlt siempre eligió la primer fecha cómo el día de su natalicio dado que el 26 hubo una conjunción planetaria, que según su astrólogo le aventuraba una vida cargada de fortuna.
Signado por el conflicto con sus progenitores creció en el barrio de Flores, escenario que fue de gran inspiración para importantes pasajes de su obra. A medida que los barrios porteños iban configurando su paisaje urbano caracterizado por la tajante división de clases entre los señores de trajes finos, acompañados de sus elegantes esposas, y el malevaje del submundo, Arlt crecía bajo el influjo de las lecturas de traducciones mal hechas de los clásicos de la literatura europea.
Esta impronta popular sumada al fango poético del tango, que expresaba gran parte de la cultura de época, sumados a un toque de alquimia configuraron un universo particular en el cual Roberto Arlt comenzará a producir.
El escritor
De profesión escritor en sus diferentes facetas – periodista, novelista y dramaturgo-,
expresó en su persona la profunda dificultad que encontraban los artistas provenientes de los sectores populares a la hora de subsistir.
Sus primeros escritos estuvieron vinculados al ocultismo, trabajo que vio la luz bajo el título “Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires” en 1920.
Dos años después dio sus pasos iniciales como periodista en la ciudad de Córdoba, en el semanario Patria, mientras publicaba algunos cuentos en publicaciones porteñas.
Involucrado directamente en cada una de sus obras, Roberto Arlt se caracterizó por volcar en los personajes centrales de sus novelas características referenciales de su personalidad. Así, tanto Silvio Astier en “El juguete rabioso” -1926-; Estanislao Balder en “El amor brujo”-1932- como Erdosain en “Los siete locos” -1929- y “Los lanzallamas” -1931- pueden ser tomados como una especie de alter-ego del autor.
En 1927 el diario Crítica lo contrató como periodista para que se haga cargo de la sección de policiales, pero será en 1928 cuando de la mano de sus “Aguafuertes Porteñas” deslumbrará a los lectores de las páginas del diario El Mundo. Con su estilo particular, Arlt convertía situaciones cotidianas en excelentes narraciones que abarcaban todos los temas. Quizás el ejemplo más concreto de estos trabajos sea el que escribió aprovechando la dificultad de pronunciación de su apellido titulado “Yo no tengo la culpa”.
De esta manera, teniendo en cuenta el estilo despojado de su pluma que conjugó la literatura con el relato periodístico, es interesante rescatar las Aguafuertes arltianas como pioneras en lo que casi treinta años después se conoció como “nuevo periodismo” o “género de no ficción” de la mano del estadounidense Truman Capote.
Su faceta como dramaturgo, quizás la menos conocida, estuvo vinculada estrechamente al Teatro del Pueblo dirigido por Leonidas Barletta. Obras como “300 millones” (1932), “Saverio el Cruel” (1936) - utilizada como libreto para una ópera en dos actos y veintiun escenas con música de Fernando González Casellas- y “La isla desierta” (1937) aún hoy son llevadas a las tablas por admiradores del escritor.
El inventor
En el plano de la autoreferencialidad que surca su obra, quizás sea Erdosain quien exprese con mayor claridad las similitudes con el autor. La pasión de ambos por los inventos son claro ejemplo de esto.
En este sentido, cabe recordar las medias vulcanizadas, invento que apuntaba a terminar con el eterno problema de las mujeres que enganchan sus medias, dándoles una cobertura de goma. La patente de este proyecto esta registrada en la oficina de patentes a nombre de la sociedad ARNA, sigla que aludía al apellido del escritor y de Pascual Nacaratti, actor que personificaba muchos de sus personajes.
“La media eterna” como la llamaba Arlt, era mucho más que un invento, de poder materializarse el escritos en su faceta de inventor veía la posibilidad de obtener una enorme fortuna y poder vivir holgadamente. Sin embargo los experimentos no llegaron a buen puerto incluso, en alguna oportunidad, estalló parte del laboratorio que los socios habían montado.
El trasgresor
Los conflictos enmarcados en las relaciones que cada uno de sus personajes viven con las mujeres y particularmente en el plano de la sexualidad son ejemplos que han sido tomados en la obra de Arlt como signos de transgresión de época a la vez que se constituyeron en una forma más de inclusión de “lo marginado” en la literatura. En este sentido cabe recordar la escena de “El juguete rabioso” donde Silvio Astier pasa la noche en un hotel en el cual es abordado por un joven homosexual. Astier rechaza violentamente al joven pero no deja de sentirse conmovido por la sensibilidad del chico. Según expresa Osvaldo Basán en su libro “Historia de la homosexualidad en la Argentina”, esta es la primera inclusión de un homosexual en la historia de la literatura nacional, por lo que la obra de Arlt adquiere un carácter trasgresor y revolucionario para los años ´30.
En este sentido, posteriormente en “El amor brujo” el autor buscara subvertir el pensamiento de época ironizando sobre uno de los valores centrales de la sociedad: la familia nuclear y monogámica. Estanislao Balder, representa a un ingeniero de clase media que decide abandonar a su esposa para vivir un amorío con una adolescente. Arlt no sólo apunta a destruir la idea de la posibilidad de ser feliz en el marco de la monogamia sino que también busca pone de manifiesto las represiones en el plano de las vivencias sexuales dentro del matrimonio que lleva a destruir el propio vínculo.
El adiós de sus personajes
Las cartas de truco boca abajo esperan ser recogidas sobre la mesa de madera. Estanislao mira a los ojos de Silvio fijamente esperando la seña que les permitiera cerrar la partida. En el otro costado de la mesa, Erdosain, orejea las cartas en busca de su tan esperada flor. Por encima de los naipes hecha un vistazo, sin dejar de pitar el cigarrillo, en busca de su compañero. Del otro lado, las cartas seguían boca abajo sobre la mesa. Los tres se miraron, ninguno se atrevía a romper el silencio.
-¿Vendrá? Se preguntó Estanislao tímidamente.
- Es difícil que vuelva, seguro que le pasó algo. Respondió tajante Erdosain mientras su frase enrarecía más el aire.
Los tres sabían que si El no regresaba era porque había llegado el final del camino. Sin embargo ellos eran la prueba de su existencia que perduraría en el tiempo.
Quizás Arlt, lo sabía y dejó que sus personajes sean los responsables de dar las palabras finales.
Sesenta y seis años pasaron desde que sus ojos se cerraron definitivamente. Su corazón se detuvo súbitamente dejando a la literatura argentina sin uno de sus hijos pródigos, pero rebelde.
Roberto Godofredo Chistophersen Arlt, nació en la Buenos Aires de principio del siglo XX, hijo de una pareja de inmigrantes: su padre prusiano, su madre italiana.
Precisar el día de su nacimiento es el primer laberinto al que nos invita este escritor: si bien su partida de nacimiento dice 26 de abril de 1900 su llegada al mundo se produjo el 2 de ese mismo mes, es decir 24 días antes. Sin embargo, a causa de su misticismo Arlt siempre eligió la primer fecha cómo el día de su natalicio dado que el 26 hubo una conjunción planetaria, que según su astrólogo le aventuraba una vida cargada de fortuna.
Signado por el conflicto con sus progenitores creció en el barrio de Flores, escenario que fue de gran inspiración para importantes pasajes de su obra. A medida que los barrios porteños iban configurando su paisaje urbano caracterizado por la tajante división de clases entre los señores de trajes finos, acompañados de sus elegantes esposas, y el malevaje del submundo, Arlt crecía bajo el influjo de las lecturas de traducciones mal hechas de los clásicos de la literatura europea.
Esta impronta popular sumada al fango poético del tango, que expresaba gran parte de la cultura de época, sumados a un toque de alquimia configuraron un universo particular en el cual Roberto Arlt comenzará a producir.
El escritor
De profesión escritor en sus diferentes facetas – periodista, novelista y dramaturgo-,
expresó en su persona la profunda dificultad que encontraban los artistas provenientes de los sectores populares a la hora de subsistir.
Sus primeros escritos estuvieron vinculados al ocultismo, trabajo que vio la luz bajo el título “Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires” en 1920.
Dos años después dio sus pasos iniciales como periodista en la ciudad de Córdoba, en el semanario Patria, mientras publicaba algunos cuentos en publicaciones porteñas.
Involucrado directamente en cada una de sus obras, Roberto Arlt se caracterizó por volcar en los personajes centrales de sus novelas características referenciales de su personalidad. Así, tanto Silvio Astier en “El juguete rabioso” -1926-; Estanislao Balder en “El amor brujo”-1932- como Erdosain en “Los siete locos” -1929- y “Los lanzallamas” -1931- pueden ser tomados como una especie de alter-ego del autor.
En 1927 el diario Crítica lo contrató como periodista para que se haga cargo de la sección de policiales, pero será en 1928 cuando de la mano de sus “Aguafuertes Porteñas” deslumbrará a los lectores de las páginas del diario El Mundo. Con su estilo particular, Arlt convertía situaciones cotidianas en excelentes narraciones que abarcaban todos los temas. Quizás el ejemplo más concreto de estos trabajos sea el que escribió aprovechando la dificultad de pronunciación de su apellido titulado “Yo no tengo la culpa”.
De esta manera, teniendo en cuenta el estilo despojado de su pluma que conjugó la literatura con el relato periodístico, es interesante rescatar las Aguafuertes arltianas como pioneras en lo que casi treinta años después se conoció como “nuevo periodismo” o “género de no ficción” de la mano del estadounidense Truman Capote.
Su faceta como dramaturgo, quizás la menos conocida, estuvo vinculada estrechamente al Teatro del Pueblo dirigido por Leonidas Barletta. Obras como “300 millones” (1932), “Saverio el Cruel” (1936) - utilizada como libreto para una ópera en dos actos y veintiun escenas con música de Fernando González Casellas- y “La isla desierta” (1937) aún hoy son llevadas a las tablas por admiradores del escritor.
El inventor
En el plano de la autoreferencialidad que surca su obra, quizás sea Erdosain quien exprese con mayor claridad las similitudes con el autor. La pasión de ambos por los inventos son claro ejemplo de esto.
En este sentido, cabe recordar las medias vulcanizadas, invento que apuntaba a terminar con el eterno problema de las mujeres que enganchan sus medias, dándoles una cobertura de goma. La patente de este proyecto esta registrada en la oficina de patentes a nombre de la sociedad ARNA, sigla que aludía al apellido del escritor y de Pascual Nacaratti, actor que personificaba muchos de sus personajes.
“La media eterna” como la llamaba Arlt, era mucho más que un invento, de poder materializarse el escritos en su faceta de inventor veía la posibilidad de obtener una enorme fortuna y poder vivir holgadamente. Sin embargo los experimentos no llegaron a buen puerto incluso, en alguna oportunidad, estalló parte del laboratorio que los socios habían montado.
El trasgresor
Los conflictos enmarcados en las relaciones que cada uno de sus personajes viven con las mujeres y particularmente en el plano de la sexualidad son ejemplos que han sido tomados en la obra de Arlt como signos de transgresión de época a la vez que se constituyeron en una forma más de inclusión de “lo marginado” en la literatura. En este sentido cabe recordar la escena de “El juguete rabioso” donde Silvio Astier pasa la noche en un hotel en el cual es abordado por un joven homosexual. Astier rechaza violentamente al joven pero no deja de sentirse conmovido por la sensibilidad del chico. Según expresa Osvaldo Basán en su libro “Historia de la homosexualidad en la Argentina”, esta es la primera inclusión de un homosexual en la historia de la literatura nacional, por lo que la obra de Arlt adquiere un carácter trasgresor y revolucionario para los años ´30.
En este sentido, posteriormente en “El amor brujo” el autor buscara subvertir el pensamiento de época ironizando sobre uno de los valores centrales de la sociedad: la familia nuclear y monogámica. Estanislao Balder, representa a un ingeniero de clase media que decide abandonar a su esposa para vivir un amorío con una adolescente. Arlt no sólo apunta a destruir la idea de la posibilidad de ser feliz en el marco de la monogamia sino que también busca pone de manifiesto las represiones en el plano de las vivencias sexuales dentro del matrimonio que lleva a destruir el propio vínculo.
El adiós de sus personajes
Las cartas de truco boca abajo esperan ser recogidas sobre la mesa de madera. Estanislao mira a los ojos de Silvio fijamente esperando la seña que les permitiera cerrar la partida. En el otro costado de la mesa, Erdosain, orejea las cartas en busca de su tan esperada flor. Por encima de los naipes hecha un vistazo, sin dejar de pitar el cigarrillo, en busca de su compañero. Del otro lado, las cartas seguían boca abajo sobre la mesa. Los tres se miraron, ninguno se atrevía a romper el silencio.
-¿Vendrá? Se preguntó Estanislao tímidamente.
- Es difícil que vuelva, seguro que le pasó algo. Respondió tajante Erdosain mientras su frase enrarecía más el aire.
Los tres sabían que si El no regresaba era porque había llegado el final del camino. Sin embargo ellos eran la prueba de su existencia que perduraría en el tiempo.
Quizás Arlt, lo sabía y dejó que sus personajes sean los responsables de dar las palabras finales.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario